Barcelona ha sido aclamada como la vacación del amante de la arquitectura, y el Palacio de la Música Catalana no es la excepción. El trabajo en la sala de conciertos comenzó en 1905 y finalizó en 1908. Diseñado por Lluis Domeneich i Montaner, un arquitecto catalán, el lugar está considerado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Diseñado con un contraste entre mosaicos y ladrillo rojo, la sala de concierto se encuentra en una calle angosta, lo que hace difícil divisarla de inmediato. El domo de vidrio en el centro de la sala se aprecia mejor durante las excursiones de día, que son conducidas en diferentes idiomas y tienden a completarse enseguida, de manera que debe asegurarse de reservar su lugar con anticipación. Los tours comienzan con un film de diez minutos acerca del edificio, seguidos por una caminada de 45 minutos por la sala. La acústica es excelente, la cinceladura ornamentada y los vidrios de colores son increíbles, pero cuidado, no se permite tomar fotografías en el interior de la sala. Los tours son acompañados por el guía y por un guardia de seguridad para asegurarse de que se cumpla con esta regla. Pero aquí le contamos un secreto –si compra entradas para un concierto durante la tarde, que cuestan un poco menos que el valor de una excursión, podrá ver casi lo mismo que en la excursión (incluso el domo de vidrio de colores), escuchar un concierto y la acústica fenomenal, y ahorrar algo de dinero.