Ciampino es un aeropuerto que brinda un servicio de transporte completo, equipado con limusinas, taxis y coches privados para alquilar. Una vez que desciende del avión en Ciampino, se encontrará esperando un taxi junto a otros cientos de pasajeros, ya que este lugar no cuenta con un servicio de tren. El conductor acarreará sus valijas hasta una limusina Mercedes que estará allí esperándolo y luego lo llevará directamente a su hotel mientras usted se relaja en cómodas butacas de cuero, aire acondicionado, y disfruta del paisaje que lo conduce a Roma. Otra alternativa es que el conductor lo lleve a dar una vuelta para ver los paisajes antes de llegar relajado a su hotel. Una vez que llegue a destino puede salir a recorrer algunos de los tantos monumentos históricos; como los Baños de Diocletian que incluyen el Museo Romano Nacional. Un consejo: vaya con las mejores zapatillas que tenga porque es una de las infraestructuras más grandes de la zona. Otro de esos monumentos históricos que no puede dejar pasar por alto es el Muro Aureliano. En algún momento parte del sistema de defensa de Roma, se trata de un espectáculo imponente del que debemos participar. Como fragmento de la representación histórica de los avances arquitectónicos que los romanos nos facilitaron en el siglo I está el Puente Fabricio. Se trata del puente más antiguo del mundo aún en uso que cruza el Río Tíber. Y si está dispuesto, la Escalinata Española es una construcción del siglo XVIII para admirar y cuestionar por su complejidad. Este lugar representa la Trinidad, y la majestuosa ascensión parecería haber inspirado la experiencia cristiana en Roma.