El Hotel Royalton es un arquetipo del diseño contemporáneo y el decorado minimalista. Este hotel, diseñado por el maestro Philippe Strack, y cuyo pionero fue Ian Schrager, es digno de ser mencionado entre los hoteles de Manhattan. Ofrece 205 habitaciones y suites de lujo, diseñadas todas para brindar a sus huéspedes la sensación de estar a bordo de un camarote elegante en un crucero de lujo.
Las habitaciones son amplias y tienen un estilo minimalista grandioso gracias a los tonos sutiles y al esquema de colores adoptado por el diseñador. Entre los accesorios encontramos cortinas de seda, ropa blanca limpia de algodón egipcio, edredones de plumón y almohadas para las camas tamaño king o queen. Muchas de las habitaciones tienen hogar y se encuentran equipadas con televisores color con canales de cable, películas a pedido, heladeras, teléfonos con correo de voz personal, puertos de datos y cajas fuertes. Los baños también son elegantes, están decorados en pizarra y acero, disponen de bañeras circulares de 5 pies, artículos de tocador de lujo de Aqua Bathhouse, y lavatorios cónicos. Sumado a ello, el hotel ofrece masajes en las habitaciones para sus huéspedes para añadir el toque final de lujo. Dispone de un moderno gimnasio en las premisas y asigna entrenadores personales para aquellos huéspedes que lo solicitan. Es conocido por su elegante lobby, que abarca un área de 10.000 pies cuadrados adornados con butacas con asientos alargados y columnas espejadas que conducen al secreto mejor guardado del hotel: el bar circular. El Royalton también cuenta con el 44: un restaurante espléndido que sirve platos de la cocina americana.
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